Peluquero consagra el Bous de la Sagra colgando en su quinto aniversario el cartel de cabe no ni un alfiler ni en la plaza ni el la calle

Fotografía José A. Mancha

Cinco años de uno de los festejos taurinos más importantes de la zona de la sagra, que un año más demostraba que es cita obligada para el aficionado. Un aniversario que consagraba el buen hacer de una asociación que aposto por la verdad del toro y la innovación del festejo popular. La tarde arrancaba con la entrega de unos reconocimientos a Jesús Aparicio, a la ganadería San Isidro por dejar el mejor toro visto en la historia de Mocejón y al alcalde de la localidad, Placido Martin por la apuesta por el mundo del toro. El plato que calentaba la tarde era el homenaje a Tomas García, momento en el que la familia junto a los aficionados hicieron sentir la unión por ese recortador que tanto dejo en los alberos. Sebastián Sobrino dejo un espectáculo ecuestre como antesala de la entrada de Peluquero al coso, el cual llego tirado de manos de una mulas Tomelloso que dejaban la vellosidad y el espectáculo de unos precioso ejemplares.

Peluquero de la ganadería de el Madroñiz, veía abrirse el cajón para encontrarse con Agustín, un recortador que no dudo en espéralo al límite para enseñarle a un toro que pedía valentía su valor. Iván de Boadilla, Sergio Pinel y Cristóbal Bervel dejaran claro que Peluquero era encastado, pero que pedía el carnet, a lo que los recortadores se lo dejaron ver con dos grandes recortes y un gran quiebro en los medios que ponía la plaza en pie. Un toro que por primer año no se vio vestido con el manto tan peculiar del bous a la sagra ni el cascabel, al salir el ejemplar a las calles de Mocejón y pasar el tiempo reglamentado. En la calle puso momentos de emoción y riesgo, destacando un gran quiebro de Burgi y una enfilada hacia la pirámide de Cristóbal Berbel que puso a la calle a favor de una preciosa ovación.

 

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