Cuatro puertas grandes como arranque del 2018 y dos torerazos como David Galván y Juan José Villita lanzan el cohete de inicia de la nueva temporada

Fotografía José A. Mancha y Texto: Julián García Moreno

La temporada taurina 2018 la inaugura el diestro Sánchez Vara como ya hizo el año pasado en la misma feria, pero sin ese viento de 18 Km/h que ponían las cosas difíciles en Ajalvir. Un arranque de temporada muy bien presentado en cuanto a ganado nos referimos, ya que a excepción del tercero y quinto de la tarde, se vio una corrida muy bien presentado, con un excelente juego y un cuarto llamado trolero que hizo soñar al aficionado hasta en su vuelta al ruedo.

Sánchez Vara se llevo el mejor lote de la corrida y no lo desaprovecho, cortando una oreja a su primero al que lidio con mucho temple en el capote e incluso banderilleo y en su segundo cosecho dos orejas al toro de vuelta al ruedo, ante grandes muletazos por ambos pitones.

Joselillo en cambio se llevo la cara mas amarga en cuanto a lote, dejándose poco su primero, que aunque con mucha desconfianza le pudo arrancar muletazos sueltos que le premiaron con la única oreja que pudo cortar ya que el quinto casi se le puso imposible y solo le dejo sacarle dos muletazos sueltos.

David Galván fue la bomba de la tarde, ya que como viene acostumbrando cuando le dejan los toros, sabe como hacer soñar al publico con esos muletazos ceñidos. En su primero puso mucho temple y técnica ante un toro complicado que hizo verlo menos de lo que era, al que remato con una estocada entera y un descabello que le hizo cortar la primera oreja. En el segundo el diestro puso temple en cada muletazo y eso hizo calar al publico que cubría los 3/4 de plaza y ponerle de acuerdo para que el presidente le ofreciera la oreja que le hacia conseguir la puerta grande.

El plato fuerte de la feria lo cerraba una novillada que ponía en el ruedo a tres gallos de muy alto nivel. Una tarde que brillaba ante los rayos del sol, una tarde a la que no falto trofeos, ni torería, una tarde que si dejo ver una novillada desigual de López Gibaja, pero que si que se dejo en líneas generales destacando el quinto que fue el novillo de la tarde.

Alejandro Rodríguez, arranco ante el más pequeño de la tarde y más correoso, intentándose meter por todos los lados, además acusando una falta de fuerza, que al final se queda en intentar defenderse, y con el que Alejandro paso su primera parte intentándose acoplar sin conseguirlo, pero que en la segunda parte de la faena, saco dos series por ambos pitones que calentó al público, que a pesar del pinchazo y la estocada delantera y caída paseo la primera oreja de la tarde. En su segundo un novillo cuajado y grande, pero codicioso, repitiendo con casta y con envestidas mas pausadas que el primero al que realizo una faena de torero puesto con todas la trayectoria de novilladas con las que cuenta y no en vano cuando coge la espada de matar, hecha rodilla en tierra y pone la plaza a revienta calderas, cortando otra oreja a pesar de dos pinchazos y 3 descabellos.

Álvaro Burdiel dejo atónitos al publico en la plaza, puesto que siendo su segunda novillada vestido de luces, andubao por la plaza como si de una gran figura se tratará, entendiendo el novillo desde el primer momento, si es cierto que pasándose de faena, puesto que la alargo demasiado, pero que deleito con cuatro series ligadas por el pitón izquierdo, que solamente eso ya merecía los trofeos que perdió después de dos avisos, una estocada trasera y una serie de descabellos.  En su segundo se topo con un buen novillo mucho más grande que su anterior, donde demostró  que este también viene para quedarse, que está muy  seguro de lo que hace en la plaza, cuajando una faena de naturales y derechazos  pausados, relajados, sin tirones, y muy artísticos, a un gran ejemplar como hemos dicho al principio que si no hubiese sido por ese pinchazo, y estocada trasera, podrimos estar hablando de dos en vez de una oreja que fue el trofeo conseguido a pesar de esa dolencia en la rodilla, que le impedía torear con soltura en algunos momentos de la faena.

Juan José Villita en su primero se topo con un animal que todos pensábamos se estaba rajando al final del tercio de banderillas, pero que se fue arriba y que dejo a Villita realizar el toreo que le gusta, con naturales de cartel de toros, ligados, lentos y cuajados, pero que por culpa de la codicia se paso de faena  y marro con los aceros en dos ocasiones,  después de dos avisos  fue silenciada su actuación.  El  que cerraba plaza, un gran novillo y en el tipo de los tres últimos de la tarde se topo con un torero delante, cruzándose, embarcando la envestida, tirando del novillo y mandando en la faena, gesto que el publico vio rápido y por ello se puso a sacar los pañuelos para que le premiaran con las dos orejas del animal.

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